23 de agosto de 2017

Falta

Quiero días para estar con tu recuerdo.

Días para pensar que tu mano está cerca y puedo estrecharla.

Días en los que tu pecho me de el calor que me falta y la estabilidad de tus latidos, pausados y continuos, que me digan que puedo dormir tranquila.

Te marchaste demasiado pronto, o será que yo necesito demasiados días de ti. De cualquiera de las maneras yo no había terminado de disfrutarte... Pensaba hacerlo a lo largo de la vida.

Y ahora cuando regreso lo hago a una cama llena de ausencia y recuerdos. Tu vacío está por todas partes. Llueve hasta dentro de casa.

19 de septiembre de 2014

Lifejacket

Un abrazo que la sostuviera; capaz de verla hecha pedazos.
Un paréntesis en el que permitirse dejar de ser la mujer fuerte y decidida que era para volver a ser una niña asustada.

23 de enero de 2014

La noche es oscura

Cuando se cierra el telón y apagan las luces todo se vuelve océano y me lleva la corriente.

24 de junio de 2011

Todo el mundo ha sentido eso que te arranca la voz y la lanza contra la nada. 
Y te elevas poco a poco desde las profundidades, corriendo hacia la superficie para sentir las gotas de rocío de un atardecer en medio de la ciudad. 

20 de agosto de 2010

Arritmias

Esos latidos
del corazón borracho de ganas
que corren, se arrastran,
que bailan, que matan…
miento, no matan.
Mueren, se paran.

28 de julio de 2010

Darkness

Al contraluz de una vela su dedo recorrió lentamente sus curvas de seda. Unas horas después, ese mismo cuerpo comenzó a cubrirse de pintitas. Pintitas pequeñas y uniformes dispuestas en lineas rectas. Pintitas que indicaban que al otro lado de la persiana había empezado un nuevo día. Laia se giró y entreabrió un ojo.
-¿Ya es de día?
Y como si de una niña se tratase, Marc se levanto y cerró la persiana del todo.
-No, sigue durmiendo, no te preocupes.
La besó la mejilla y siguió mirándola sin ver a través de la más absoluta oscuridad.
Podría pasarse días así.

25 de julio de 2010

Travelling

Cambio de estación, misma viajera. Esta vez han ido a recogerla, pero no está acostumbrada. Suele coger el metro, el autobús o ir caminando...
Encuentra sus ojos negros entre los del resto de la gente. La coge de la mano. Tampoco está acostumbrada a eso, pero le gustan esas cosas.

3 de julio de 2010

A la una y al otro



[Sigue estando bien recuperar escritos de antes.]


Hoy te escribo a ti, que apenas me conoces. A ti, que te has acostumbrado a romper y a simular que arreglas. A ti que llevas años jugando a algo que no comprendo. A ti que le tienes preso y nadie comprende el por qué. Quien llega ahora y se encuentra todo roto porque tú, en tus arrebatos, perdiste el norte, o los papeles, o a alguien más bien.

¿Y dónde compro decisión para regalársela?


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Algo de lo que te quiero enseñar:
Quiero enseñarte a jugar.
Quiero enseñarte lo nerviosa que me pones cuando hablamos.
Quiero enseñarte a admirar la belleza que jamás hubieses pensado encontrar en los lugares más remotos, en las cosas más pequeñas.
Quiero enseñarte a disfrutar de la vida.
Quiero enseñarte que no todo el mundo vive amargado.
Quiero enseñarte a no conformarte con lo que tienes, aunque sea a lo que estás acostumbrado.
Quiero enseñarte que puedes contar conmigo.
Quiero poder demostrarte que no me canso de tus labios.

24 de junio de 2010

The unbreakable things that, actually, break.


Se me ha roto el tiempo
hace dias que va mal.
Ya corre cuando debe y cuando no.
Ya se para de igual modo
sin ni siqueira preguntar.

¿Existe solución,
arreglo o apaño
para que con el paso de éste
deje de hacerme daño?

Se me ha roto el tiempo,
que no el reloj.

16 de junio de 2010

Cuando menos te lo esperas...


...algo toca el resorte, como un botón que activa eso que faltaba.

Había estado un poco preocupado. Volvió a salir, pero también es cierto que había algo diferente… Claro que se lo pasaba en grande, y disfrutaba como el que más, pero se había dado cuenta de algo y lo intentaba mantener en secreto: Se había olvidado de cómo bailar.

De repente la vuelta a la normalidad no había sido completa, estaba oxidado, no sabía bailar. ¿Cómo se olvida eso? ¿Cómo se recordaba algo que hasta entonces había hecho de manera instintiva? Nadie le había enseñado nunca, simplemente le salía del interior, lo llevaba dentro como una fuente que emanaba luz cada vez que sonaba la música, y por eso se asustó.

Pensó en tomar clases, y que mientras tanto disimularía con excusas. Sin embargo, un día que salió a dar una vuelta se encontró con antiguas amigos y para ponerse al día se lo llevaron a tomar algo… y así, en medio de la noche, se dio cuenta de que había vuelto. Ya era algo completo, su vuelta. Volvía a bailar, y eso le devolvió la vida, porque ni siquiera él se dio cuenta de en qué momento empezó, pero allí estaba de nuevo. Y se sintió pleno.